
Cómo me encantaría amanecer en París, envuelta en un juego de sábanas y almohadas, y viendo la Torre Eiffel desde lo alto de un departamento, levantarme tranquila sin otra preocupación que leer el diario, comenzar mi día como una maniática exitosa escritora de revistas de moda llena de ideas y explayándome mientras me tomo un rico café (ojala me gustara, sé que va a gustarme algún día) y nosé...
Pero de sólo pensarlo, me enamoro de la idea.
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